Etiquetado: prejucios

10 mitos sobre el duelo

Ornickarr Greenbarrow

Como ya vimos en el post 5 cosas que el duelo no es, el duelo es todavía una experiencia muy desconocida y sobre la que persisten creencias erróneas que nos conviene ir reformulando.

Para completar lo que ya comentamos entonces presentamos a continuación 10 de esos presupuestos con los que la sociedad en general, incluyendo a menudo a las personas en duelo, se va moviendo dentro de la confusión:

MITO 1 El duelo se resuelve aproximadamente en un año. No es cierto. El duelo es un proceso complejo y muy personal, por lo que el periodo de tiempo para “resolverlo” satisfactoriamente varía en función de múltiples factores. En cualquier caso, dura tanto como cada persona necesita. Lo que sí es cierto es que en el duelo tienen una gran importancia las fechas, festividades y aniversarios, así como los diferentes periodos del calendario. Vivir cada ocasión por primera vez sin la persona fallecida son hitos importantes en el proceso y, para que eso suceda, hace falta (al menos) un año.

MITO 2 El duelo es como una depresión. De hecho, son términos prácticamente sinónimos. Ya dijimos que es un grave error confundir el duelo con una enfermedad, por ejemplo, con la depresión. Aunque ambos comparten en ocasiones ciertas manifestaciones (abatimiento, desilusión, tristeza profunda, llanto, desapego de la vida, apatía), conviene recordar que la depresión es una enfermedad mental con sus propias causas y criterios diagnósticos y hay que diferenciarla del duelo, que es una reacción normal y adaptativa ante la pérdida de algo o alguien significativo.

MITO 3 Dentro de los diferentes tipos de muerte, hay unas que son peores que otras. No podemos convertir el duelo en una competición de méritos para ver quién ha tenido la peor desgracia y quién está sufriendo más. Nadie está dentro de nuestra mente ni de nuestro corazón para comprobar cuánto nos importaba lo que hemos perdido. Sin embargo, en duelo podemos hablar de factores de riesgo de complicación que, como su nombre indica, apuntan al riesgo (no a la seguridad) de que ese duelo generará más sufrimiento y evolucionará peor que otros.

MITO 4 Cuando la muerte es “natural”, sobre todo de una persona mayor, no genera duelo. En el duelo, al final, quitadas todas las capas superficiales, lo que importa es la vinculación que yo tenía con quien he perdido: qué significaba para mí, por qué necesitaba a esa persona, quién era yo gracias a ella. Una muerte puede ser, aparentemente, muy “inocente”, con todos los componentes de naturalidad y normalidad y, sin embargo, estar acompañada de ciertos factores de riesgo que puedan complicar en un momento u otro ese duelo. Y, en última instancia, aunque no concurra ningún factor de riesgo, ya hemos dicho que nadie es quién para juzgar cuánto nos duele lo que hemos perdido.

MITO 5 Los hombres lo llevan mejor, para ellos es diferente, se recuperan antes. Durante años se ha hablado del duelo “en hombres” y el duelo “en mujeres”. Con la llegada de enfoques más modernos, ha empezado a hablarse de “duelo masculino” (más dado a la acción, orientado a “continuar con la vida”) y “duelo femenino” (más dado a la introspección, al hablar y compartir sentimientos, orientado a la pérdida). De esta manera, si bien es cierto que los hombres tienden a tener un cierto tipo de duelo y las mujeres tienden a tener otro, puede haber hombres que desarrollen un duelo más “femenino” y mujeres que desarrollen un duelo más “masculino”. O que cada uno, en diferentes momentos de su proceso, pasen por ambos tipos de duelo. Cada uno hace lo que puede con su pérdida y organiza su experiencia como puede y como sabe para poder soportarla.

MITO 6 Quien más llora es quien más dolor tiene. Ya hemos dicho que el duelo es un proceso complejo y misterioso, donde están presentes muchas emociones, muy alteradas, mezcladas, como en una explosión o ebullición muy desordenada. No reduzcamos duelo a tristeza y, por tanto, a llanto. En el duelo también hay culpa, rabia, miedo y vergüenza. Y, aunque parezca mentira, también hay alegría y sorpresas y momentos de paz y de estar en otras cosas. El llanto es solo una manera más de expresar el dolor y puede ser muy tramposo (hay gente con mucha facilidad para llorar y eso no significa que estén fatal; también hay gente que no llora nunca o casi nunca –o la que no vemos hacerlo porque ya viene “llorada” de casa– y eso no significa por sí mismo que sean más fuertes o se encuentren mejor).

MITO 7 Las personas jóvenes lo llevan mejor. Tienen toda la vida por delante, pueden tener más hijos, encontrar otras parejas… Si has leído hasta aquí podrás adivinar por dónde van los tiros: ser joven no significa ser más feliz, igual que ser hombre no significa ser más fuerte, ni ser mujer es ser más sensible. Las personas jóvenes, como las de más edad, tienen sus propios recursos pero también sus desventajas. No todos los jóvenes son iguales y también en la juventud están presentes los factores de riesgo para que el duelo se complique. En cualquier caso, como no nos vamos a cansar de repetir, el respeto siempre por encima: da igual tener toda la vida por delante (¿quién la tiene?) y con ello miles de oportunidades. Al final, todos somos seres humanos y a cada uno nos duele lo que nos duele.

MITO 8 Para resolver el duelo lo que hay que hacer es despedirse de la persona. Desgraciadamente, típico ejemplo de receta que los y las profesionales de la psicología que no saben mucho sobre duelo dan a las personas en duelo. Despedirse, dejar ir, soltar… Claro que todo esto está presente en el duelo y es necesario para dar pasos adelante. Pero todo en su justo momento (y el justo momento solo puede indicarlo la persona en duelo). A menudo, sobre todo al principio, hay una necesidad imperiosa, poderosa, ineludible y llena de contenido: la de no despedirse, no decir adiós, no dejar ir, no todavía. ¡Respetémosla!

MITO 9 Lo mejor que puede hacer una persona en duelo (y cuanto antes) para recuperarse es pasar página y orientarse a la vida. Centrarse en la pérdida es de depresivos. De todas partes le vienen a la persona en duelo consejos, sugerencias, ¡órdenes! que le indican que lo que le conviene es seguir adelante, que ya es el momento, que ya ha pasado mucho tiempo y que estar dándole vueltas a la pérdida no le hace ningún bien. No lo olvidemos nunca: el duelo es un proceso muy complejo y muy misterioso y, cuando aparece, parece invadirlo todo y ocupar toda nuestra vida, pero no olvidemos que ahí dentro cabe todo y que hay un momento para centrarnos en el dolor y otro momento para orientarnos a la vida. Y ambos momentos son necesarios.

Y MITO 10 El duelo es un proceso lineal de cinco fases (shock, negación, negociación, depresión y aceptación); vamos saltando de una en una hasta llegar a la quinta y, una vez ahí, todo habrá acabado. Durante décadas se ha consolidado la creencia simplista de que todo duelo tiene cinco fases por las que todo el mundo pasa, normalmente en el mismo orden hasta, felizmente, dejarlo correctamente elaborado. Cierto es que el duelo es un proceso dinámico (con cambios) por lo que a la fuerza tiene que poder dividirse en algún tipo de fases o etapas, pero de ningún modo todo el mundo pasa por todas ellas, ni en el mismo orden. De hecho, otras importantes aproximaciones teóricas más modernas no hablan de fases, sino de tareas, procesos duales, reconstrucción de significados… sin limitarse a reducirlo todo a una concepción clásica pero que se ha quedado obsoleta en algunos aspectos. Lo veremos en próximos posts.

Foto: Walls don’t cry, Ornickarr Greenbarrow

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